Cualquiera que pueda leer este artículo de opinión sabe que no exagero si afirmo que miles de ciudadanos del entorno metropolitano de Barcelona lo estamos pasando realmente mal como consecuencia de la incompetencia y las prisas electoralistas de Magdalena Álvarez y José L. Rodríguez Zapatero.
Hasta la fecha, el proceso de llegada del AVE a Barcelona ha supuesto un auténtico desastre que ha sonrojado a propios y extraños. Creo que conviene recordar los hechos acaecidos ya que algunos les gusta tanto aquello de la memoria histórica:
• Trece socavones en las últimas semanas, algunos realmente espectaculares que ponen en tela de juicio la seguridad de las obras y los usuarios de FGC y de cercanías RENFE.
• Doce trabajadores han perdido la vida durante la ejecución de estas obras en Barcelona.
• Después del caos, los autobuses contratados para “solucionar” la crisis se perdían por las carreteras de Barcelona. No sabían cual era su recorrido.
• Algunos alcaldes socialistas han llegado a proponer que el transporte de personas se podía efectuar en barco. Afortunadamente nos hemos ahorrado imagen tan dantesca.
• En diferentes medios de comunicación, centenares de testimonios nos han explicado hasta qué punto esta situación a perjudicado su vida cotidiana.
• Aparición de grietas muy importantes en viviendas de L’Hospitalet igual que ocurrió en mi ciudad, El Prat. Por cierto, aprovecho la ocasión para recordar que el ADIF aún no ha arreglado ni una sola casa, un año después de las primeras grietas detectadas como consecuencia de las obras del AVE.
• En paralelo, y para aportar su particular granito de arena al festival del humor tripartito, hasta ayer el Director del Servei Català de Trànsit, se empecinaba en mantener la limitación de 80 Km/h en las carreteras del área metropolitana. Menos mal que ha rectificado. Nunca es tarde de la dicha es buena.
• El PSOE y el PSC acusan despiadadamente a la empresa constructora de las obras y luego, desde el cinismo más absoluto, les exime de toda culpa y le permite seguir trabajando en la obra.
• Sin permiso municipal, sin informar a nadie, sin autorización técnica y por orden directa de la Ministrísima se apresuran a construir una estación provisional en El Prat, hecho que hubiera machado a mi ciudad, además de multiplicar el actual caos. Por cierto, a día de hoy, aún no han desmontado la instalación.
• Ningunean a los alcaldes de las ciudades afectadas. Dicho sea de paso, los alcaldes socialistas encantados con el ninguneo, ya que han aplicado aquello de “escondamos la cabeza bajo el ala”.
• Nadie asume la responsabilidad política, nadie paga. Nadie ha cesado como consecuencia del lío que han montado en Barcelona como consecuencia de querer hacerse una fotografía el próximo 21 de diciembre.
• De momento no hay fecha para acabar con el desastre, pero me consta que va para muy largo. La cosa no se arreglará en día. Durará semanas y ojala me equivoque.
En definitiva, los únicos culpables de lo que está ocurriendo son aquellos que adjudican, controlan, ejecutan y han metido prisas en el calendario de ejecución de las obras del AVE en Barcelona: Magdalena Álvarez y el señor de la Z, Z de Chapuzero.
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