Resulta realmente deprimente hojear cualquier diario catalán durante las últimas semanas. El motivo de esta tétrica sensación es contemplar hasta qué punto la gestión del agua en nuestra comunidad autónoma ha brillado por su ausencia. El gobierno tripartito que sufrimos está dejando bien patente que la gestión de los recursos hídricos le preocupaba poco y el resultado es el que es: estamos en una situación de extrema sequía que afecta a nuestros agricultores, a las empresas y a muchos ciudadanos.
Se produce un importante retraso en la construcción de la contaminante desalinizadora de El Prat, vemos como se pierden diariamente miles de millones de litros de agua en cañerías que están en mal estado desde hace años, observamos como el gobierno tripartito se plantea gastar decenas de millones de euros en transportar agua en barcos desde Almería para sonrojo de los andaluces, los embalses están vacíos, se pide a los ciudadanos que no consuman agua mientras se les penaliza económicamente a través del canon del agua, comprobamos como mienten los políticos socialistas para disfrazar que ahora sí están a favor de los trasvases entre cuencas (no nos engañemos: el trasvase del Segre a Barcelona es el trasvase del Ebro). En definitiva, es curioso comprobar que aquellos que se reían con la foto de Carod con la corona de espinas, ahora rezan cada mañana para que llueva.
Es evidente que en Cataluña hace mucho tiempo que se instaló la cultura del NO y la insolidaridad entre territorios ha sido promocionada por la izquierda para sacar réditos políticos. Antes se acentúo la insolidaridad entre españoles y ahora entre catalanes. Quien siembra vientos, recoge tempestades. Ahora nadie quiere ceder un litro de agua, ahora nadie dice sí a ninguna propuesta razonable.
La política del agua ha de estar basada en la solidaridad territorial. No podemos acabar con la vida del Ter mientras otros ríos disponen de excedentes. La interconexión de la red del Consorcio de Aguas de Tarragona con el sistema de Aguas Ter-Llobregat, permitiría aprovechar los actuales excedentes del mini trasvase, de acuerdo con los regantes del Ebro, que son los beneficiarios. La situación de sequía no es excepcional sino estructural y ello nos obliga a soluciones duraderas y programadas para evitar crisis de este tipo en el futuro.
La sequía mental del tripartito nos ha llevado a esta bochornosa situación y desde la oposición tenemos la obligación democrática de denunciarla, aunque nos acusarán de "crispar"…
Al final aprobarán el trasvase del Ebro a Barcelona y se comerán todas las tonterías e insultos que lanzaron contra nuestro partido político.
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07.04.08 @ 11:57