El pasado día nueve de marzo tuve el honor y privilegio de ser elegido diputado electo en el Congreso de los Diputados por Barcelona. Soy de los que puede presumir de no haber faltado a ninguna votación parlamentaria y he podido escuchar muchos debates, algunos francamente interesantes otros tremendamente aburridos, que quieren que les diga.

Antes de poder sentarme en un escaño de la Cámara Baja me dedicaba exclusivamente a la política municipal, leía periódicos, participaba en tertulias de radio y sobretodo hablaba mucho con la gente. Tenía una errónea idea preconcebida de los principales actores de la política española. Ahora reconozco que “estar en la pomada” me ha hecho cambiar de opinión sobre los actores que llevan las riendas de nuestra Nación.

Tener la oportunidad de estar en el “teatro de guerrilla”, aunque sólo sea como figurante que diría Boadella, me permite atestiguar que los españoles sufrimos un gobierno muy poco capacitado. Cualquier antónimo de brillantez sería apropiado para definir al Ejecutivo. Hay Ministros que sólo son “porta carteras”, no conozco tu timbre de voz, no sé a que dedican su tiempo libre, que será mucho.

Mención especial a María Teresa Fernández de la Vega. En teoría, como Ministra mejor valorada de la pasada legislatura, inocente de mí, pensaba que podría ser una mujer con cierta solvencia. Pensaba que llevaba el peso político del Gobierno, pensaba que sería dura de pelar en el cara a cara con los miembros de la oposición. Pero también me equivocaba. He escuchado en muchas cafeterías argumentos políticos de más profundidad que los que esputa la Vice. Rubor intelectual me genera el “azote” de la oposición. Como diría Pérez Reverte, “joder, que nivel, Maribel”.

La derecha de los ricos, la derecha racista, la derecha rancia, la derecha que privatiza, la derecha que no ayuda a los pobres… ¡Ya está bien de vacuas estupideces señora Vice! ¡Ya está bien! Por el bien de mis cuatro neuronas le pido que empiece a pensar que todo no se arregla invitando a comer a periodistas con poco sentido del equilibrio.

Aunque estoy encantado con que la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, le gane cada miércoles por goleada, la piedad me hace pedirle que, por su bien, lea algo con sustento. No utilice argumentos “light”. Intente formar a la opinión pública. Dignifique al cargo y no espere a que el cargo la honre a usted. Sus nietos se lo agradecerán…

delavega

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