Observen que cuando nieva no salen en televisión los profetas del calentamiento del planeta. Sí que hay comunistas con Audi A6 blindado pidiendo más transporte público para los demás. Son los mismos que apelan al consumo responsable, solidario y paridas del estilo mientras arrasan en El Corte Inglés.
Podremos hallar a nacionalistas catalanes comprando décimos de Lotería Nacional, tan española como la Liga de Futbol Profesional de la que no piden la independencia. Supongo que todavía no se atreven a pedir que el Barça juegue contra el Gavà.
Muchos laicistas bautizan a sus hijos en la Iglesia que se quieren cepillar. Bastantes “defensores” de la escuela pública escolarizan a sus hijos en la privada. He visto a mucha izquierda de este país defender a los musulmanes por la mañana y atacar a los católicos por la tarde.
Veo últimamente a muchos pacifistas de pandereta y campeones de la sensibilidad, pero nunca en una manifestación contra los terroristas de Hamas, el tirano Fidel Castro o contra el golpista Chávez. Tampoco se prodigan los comunistas en la defensa de la libertad en los ayuntamientos gobernados por ETA.
Veo a muchos antisistema beneficiándose del sistema. Veo a los socialistas y a los sindicalistas bien calladitos mientras se destruyen millones de puestos de trabajo. Veo como aquellos que piden el reparto de la riqueza no se aplican el cuento…
En esta sociedad catalana de pensamiento único -dónde lo importante es “quedar bien”- la coherencia debería estar más de moda. Sobre la hipocresía y la falsedad no se puede construir una comunidad verdaderamente libre, próspera y madura.

¡Más claro imposible! Pero cuidado corres el peligro que te llamen facha.